SOY NANITA

Mujer | Madre | Compañera | Guía

RAÍCES

Nací dónde los Andes, la Orinoquía y el Amazonas se entrelazan. Un territorio lleno de ecosistemas, memorias y saberes ancestrales.

Crecí en la Colombia de los años 80. Afuera habitaba el conflicto, la violencia y la crisis. Adentro, la sensibilidad desbordaba mi cuerpo. 

Desde muy pequeña aprendí que sentir mucho era demasiado. Demasiado intensa, demasiado emocional, demasiado distinta. Y que, para encajar, tenía que callar.

“Sacrificamos nuestra autenticidad para mantener el vínculo.”

— Gabor Maté

EL DESVÍO

Estudié y aprendí a organizar empresas, pero lo que yo anhelaba era entender la vida.
La biología. La filosofía. El teatro.

Pronto empecé a ahogarme… y preferí irme lejos. 

Viví en Inglaterra, Francia e Italia.

Hice un MBA cualquiera para convertirme en algo distinto. 

Y trabajé muchos años en cambio climático, conectando proyectos millonarios en América Latina con inversores europeos.

EL DERRUMBE

Lo que comenzó como una búsqueda de sentido terminó en un trabajo sin alma repleto de cifras, estrategia y mucha presión.

Toda yo empecé a temblar. A desconectarme.
Y el día después de mi boda, colapsé.

Mi voz quebró. Mi cuerpo cayó. Llegaron el burnout, la ansiedad y la depresión.

Y, con ellas, los miedos y las inseguridades.

"Cuando el alma susurra,
el cuerpo grita."

EL ARTE
COMO REFUGIO

Me refugié en el arte y exploré la conexión entre cuerpo y expresión: desde el teatro y la escritura hasta la danza y los laboratorios de improvisación.

Actué en el Teatro Valle de Roma y en el Théâtre de Montmartre de París, bajo la dirección de Danillo Nigrelli y Giovanni Savoia.

Y también intervine en espacios como La Opéra Garnier o el Atelier Les Mots, con publicaciones en Octave Magazine.

“Lo que nace del cuerpo puede convertirse en arte, y lo que se convierte en arte, puede sanar.”

EL DESPERTAR

Empecé a soñar con ser madre, pero mi cuerpo estaba bloqueado.
La medicina tradicional no me alcanzaba. Busqué, pregunté, lloré. 
Hasta que un día dejé de buscar fuera y empecé a mirar hacia dentro.

Ahí comenzó el viaje.

No solo para entender mis traumas y mis memorias, sino para desprogramarlas de mi cuerpo.

Me certifiqué en crianza consciente y empecé a comprender.
A transformar. A trascender.

Escribí un libro: El Tao Te Ching para niños.

Y me sumergí en la neurociencia, la somática y el trabajo del trauma. Me formé con los mejores. Con los que habían comprendido antes que yo: Peter Levine. Gabor Maté. Stephen Porges. Dan Siegel. Tara Brach.

Conseguí muchos títulos, aunque lo que yo buscaba era verdad
Y la encontré.

“Hay cosas que no se entienden desde la mente.
Se entienden desde el temblor, el silencio, el vínculo.”

HOY

HOY

La vida aún me deparaba más pruebas: un parto complicado, un postparto difícil, una enfermedad mal diagnosticada. 

Hallé más verdades en la epigenética y la medicina funcional, y las integré en mi trabajo.

HOY GUÍO PORQUE ESTUVE AHÍ.

Porque conozco el frío del cuerpo solo, el nudo en el estómago, el cansancio del alma.

Y acompaño como me habría gustado que me acompañaran:
con presencia, con compasión, con verdad.

“Si podemos escuchar la voz del cuerpo, podemos guiar el proceso de sanación.”

— Peter Levine

LA ALQUIMIA DE PAS®

El Método PAS® nació de todo lo vivido, aprendido y encarnado.


Una alquimia viva entre sabiduría corporal, arte, neurociencia, epigenética y reverencia por lo salvaje.

PAS® no es una técnica que se memoriza.
Es un lenguaje terapéutico que se respira, se siente y se encarna.

Es sostener procesos desde el cuerpo.
Con suavidad. Sin revivir el trauma.

A través del Método PAS®, la inteligencia somática y la epigenética, he acompañado a cientos de personas de todo el mundo en sus procesos de reconexión profunda, regulación y sanación.

Mi formación “Encarna tu Zona Genio” ha acompañado a decenas de terapeutas a transformar su forma de trabajar, sostener procesos con seguridad y construir una práctica sólida, profunda y abundante.

He co-creado e impartido talleres junto a referentes del trauma y la sabiduría ancestral como María Macaya y Xochi Bucuru, tejiendo espacios donde convergen el arte, el cuerpo y la memoria profunda.

ESTA TAMBIÉN SOY YO

Mi nombre es Natalia Garavito.
Pero desde siempre, me llaman Nanita.

Mi flor es la orquídea.

Soy adicta a los libros y muy fan del yoga nidra.

El agua me calma; puedo estar horas en ella.

Adoro cuidar y mimar mi piel.

Mi botiquín es 100% natural.

Soy de naturaleza curiosa y de mente abierta.

Hablo y trabajo en tres idiomas: español, inglés y francés.

He vivido en Nueva York, Bournemouth, Roma, París, Madrid, Barcelona, Medellín y Bogotá.

ALIANZAS

Porque regular tu cuerpo también es sanar tu vínculo con la tierra.
Porque no hay autocuidado sin territorio.
Porque toda sanación real es también colectiva.

POR ESO, PARTE DE LO QUE NACE AQUÍ VUELVE A LAS RAÍCES DE DONDE VINO:

Al bosque. A la tribu. A la ciencia que cuida. A las voces que protegen lo vivo.

Colaboro activamente con organizaciones que, como yo, creen en un mundo que se construye desde la conexión, no desde la herida.


Son manos y voces que custodian la selva, el alma y la memoria.

Que siembran vida donde hubo devastación.
Que devuelven al cuerpo su canto, y a la Tierra, su respiración.

Porque esto no solo va de ti. Ni de mí.
Va de todos nosotros.

Esto es un acto de coherencia.
Una red que respira viva.
Un círculo que da y que devuelve.


TEJIENDO ALIANZAS PARA CUIDAR LA VIDA, EL CUERPO Y LA TIERRA:

ESTE ES MI CAMINO.

Como el jaguar, no corrí todo el tiempo.
Esperé en la sombra.
Y cuando sentí el suelo firme, me lancé.